Esta noche he sido testigo de una escena muy peculiar, digna de reflexionar durante aproximadamente veinte, o a lo sumo treinta segundos, todo depende de las ganas de perder el tiempo que tenga el lector.
He salido de Terrassa en tren y en una parada que sinceramente no recuerdo, se han subido tres personajes variopintos con un común denominador: los tres estaban fumando dentro del tren, cosa que odio, por la falta de educación. Pues bien, la primera escena es la siguiente, de repente el chico de coleta, que era “de la terra” ha dejado de fumar (imagino por la cara que ha puesto el resto del vagón) y ha intentado convencer sin éxito a los otros dos, uno de ellos, concretamente el que se ha auto-denominado “moro de oro” (lo era), no solo no ha dejado de fumar en el vagón, cosa que debería estar penada con cámara de gas, sino que además ha empezado a insultar a todo el que inevitablemente divisaba el escandaloso show.
Pero claro, si hubierais escuchado el discurso del chico “de la terra” entenderíais porqué el maleducado fumador no le ha hecho ni caso. Y me explico: ¿Sabéis los típicos cumbas con rastas “catalanets” que se pegan el discurso este de “sí.. perquè el respecte, i els valors, i bla bla bla”, resumiendo, una sarta de tonterías que suelen acabar siempre con la palabra “repressió”. Pues el chico le pegaba al magrebí una versión similar de ese rollo que no hubiera convencido ni a Joel Joan.
Bueno, pues de esta escena aun queda algo más gracioso, y es que en bajarse el “moro de oro”, los otros dos han empezado a divagar sobre la falta de educación del inmigrante mientras uno de ellos seguía fumando en el vagón.
Esto último me ha parecido toda una escena de película de Groucho Marx.
Y la reflexión es la siguiente: ¿Por qué la ley anti-tabaco no penará con la cámara de gas a los que fuman en el tren…?



Pero qué buen cuento te me has armado!
Felicidades… he llegado aqui de casualidad.
Será éste uno de mis favoritos.